Efesios

Comentario biblico

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By Joyce Meyer

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Internationally renowned Bible teacher Joyce Meyer provides a close study and commentary on Ephesians, emphasizing the importance of living in Christ and putting your relationship with God first.

Paul’s letter to the Ephesians is a well-loved book of the Bible that teaches some of the most important lessons of faith: who you are in Christ, how you are to live as His follower, and how to gain victory in the spiritual battles you face. In this study tool, Joyce Meyer takes a deep dive into those beloved verses, identifying key truths and incorporating room for personal reflection.

Joyce’s new series provides key Biblical commentary that will help you develop a stronger relationship with God. If you take the time to study His word, you’ll see how much He loves you and who you are in His image. Change will come, and your life will bear the good fruit that God intends!

Excerpt

ACERCA DE EFESIOS

Autor: Pablo

Fecha: Alrededor del año 60 d.C.

Audiencia: Cristianos en la ciudad de Éfeso y en iglesias cercanas

La carta de Pablo a los Efesios es un libro muy querido de la Biblia que enseña a los creyentes algunas de las lecciones más importantes de nuestra fe, como quiénes somos en Cristo, cómo debemos vivir como seguidores de Jesús, y cómo obtener la victoria en las batallas espirituales que enfrentamos.

Pablo probablemente escribió esta Epístola como una carta circular dirigida a los cristianos en Éfeso, aunque también tenía la intención de que se compartiera con las iglesias de los alrededores.

Éfeso era una ciudad comercial grande e influyente en lo que hoy es Turquía. Según bibleandhistory.com: “En la era del Nuevo Testamento, era la cuarta ciudad más grande del mundo”. Espiritualmente, esta ciudad cosmopolita era el centro de la adoración a la diosa Artemisa. Estaba llena de prácticas ocultistas como brujería, astrología, adivinación y perversión, incluyendo la prostitución en el templo. Viendo este trasfondo, podemos entender por qué los cristianos en Éfeso necesitaban la fuerte enseñanza y el ánimo que Pablo les da en esta carta.

Es muy probable que Pablo escribiera Efesios alrededor del año 60 d.C., durante su encarcelamiento de dos años en Roma. Yo he visitado la cárcel en la que encerraron a Pablo, y pude ver que sus circunstancias allí debieron haber sido extremadamente duras. La historia nos dice que el alcantarillado de la ciudad pasaba por allí cerca, así que podemos suponer que la cárcel no solo era oscura e incómoda, sino que también olía muy mal. En medio de tales adversidades, Pablo decidió no enfocarse en las dificultades diarias de su vida sino en ayudar a otras personas escribiendo a sus amigos creyentes para alentarlos en su caminar con Dios.

Antes de comenzar incluso a ver el texto de Efesios, aprendemos una lección importante al pensar en las circunstancias de Pablo cuando la estaba escribiendo: a pesar de cuán difícil pueda ser su vida durante ciertas etapas, acuérdese de hacer todo lo que pueda para bendecir, ayudar y alentar a otros.

La carta completa de Efesios tiene seis capítulos. Los capítulos 1—3 hablan sobre quiénes somos en Cristo, las cosas tan maravillosas que Jesús ha hecho por nosotros, lo mucho que nos ama y nuestra relación con Dios, y los capítulos 4—6 tratan de cómo debemos comportarnos como cristianos. Esta secuencia es muy interesante porque refleja exactamente lo que deberíamos experimentar en nuestro caminar con Dios: primero somos establecidos en nuestra relación personal con Dios, y después aprendemos a crecer en santidad cambiando nuestros pensamientos, palabras y acciones para que podamos pensar, hablar y actuar como Dios quiere que pensemos, hablemos y actuemos.

Al margen de lo mucho que amemos a Dios, cuando leemos los primeros tres capítulos de Efesios no podemos evitar enamorarnos más y más profundamente de Él. Cuando eso sucede, cambiar nuestros pensamientos, palabras y conducta se convierte no en algo que sentimos que tenemos que hacer para que Dios nos ame, sino en algo que queremos hacer porque comenzamos a ver lo mucho que Él nos ama, y a cambio nosotros lo amamos mucho a Él.

Muchas personas han entendido mal cómo hacer cambios en sus pensamientos o su conducta. Han intentado cambiar basándose en su propia capacidad o en su fuerza de voluntad y han fallado, terminando decepcionados y frustrados. Efesios nos enseña que no podemos cambiar ni lo más mínimo mediante el intento o el esfuerzo humano. No podemos cambiar porque lo que nos motiva es el temor a que Dios nos deje de amar si no lo hacemos. El motivo correcto para cambiar es querer agradar a Dios como una forma de expresar nuestro amor por Él como respuesta a su maravilloso amor por nosotros.

Una de las lecciones más vitales y refrescantes de Efesios es que la relación con Dios debe ir primero. Esa es la clave para que se produzca el cambio en nuestra vida. Si dedicamos tiempo a desarrollar una sólida relación con Dios, comenzamos a ver cuánto nos ama Dios y a saber quiénes somos en Cristo, el cambio se producirá y, de esa relación, nuestra vida dará el buen fruto que Dios espera.

Verdades clave en Efesios

• Estar “en Cristo” es una realidad espiritual, la realidad espiritual más importante en la que podemos vivir.

• En Cristo, somos amados y aceptados incondicionalmente.

• Somos salvos por la fe, solo la fe, y no mediante nada de lo que podamos hacer.

• En Cristo, tenemos la victoria en la guerra espiritual.




La voluntad de Dios

Efesios 1:1

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:

Un edificio no se puede construir adecuadamente a menos que se construya sobre un fundamento sólido, y nuestras vidas cristianas no se pueden construir adecuadamente para que soporten las tormentas de la vida, a menos que tengamos un fundamento sólido. Efesios 1 habla del fundamento de nuestro caminar con Dios. En él, Pablo aborda varias cosas que tienen una gran importancia para quienes son hijos de Dios.

En primer lugar, Pablo establece claramente que él es un apóstol por la voluntad de Dios. No se llama a sí mismo para la tarea de ser un apóstol. Todo lo que hagamos en la vida solo funciona bien si es la voluntad de Dios que lo hagamos. Con demasiada frecuencia decidimos lo que queremos hacer y después oramos para que Dios haga que se produzca, pero nuestra relación con Dios no opera de ese modo. Su voluntad debe ser lo primero en todas las cosas.

Estar en la voluntad de Dios siempre produce paz en nuestra vida, así que comprobar y ver si tenemos paz en una situación es una de las principales maneras de poder discernir si lo que estamos haciendo es o no es voluntad de Dios. Además, cuando estamos siguiendo la voluntad de Dios, lo que hacemos funciona bien. Quizá enfrentemos oposición y tiempos en los que tengamos que proseguir ante los momentos difíciles, pero finalmente la voluntad de Dios siempre produce paz y buen fruto. La intención de Dios para nosotros no es que vayamos batallando por la vida, pero nos sucederá a menos que estemos en su voluntad.

El primer paso para estar en la voluntad de Dios es querer su voluntad con todo el corazón. Ore para que Dios le mantenga en el centro de su voluntad, y si es consciente de que hay algo en su vida que tiene que cambiar para que eso ocurra, pídale al Señor que le ayude a hacer los ajustes necesarios. Si verdaderamente quiere la voluntad de Dios, Él le guiará y le ayudará a saber qué hacer.




Gracia y paz

Efesios 1:2

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Pablo no comenzó su carta a los Efesios diciendo: “Hola, ¿cómo están?”. Él saluda a la gente diciendo: “Gracia y paz a vosotros”. Usó este saludo en varias de sus cartas a las iglesias, y si lo entendemos adecuadamente veremos que es muy poderoso. Pablo quería que la gente disfrutara de una vida de paz, pero sabía que solo podrían hacerlo si entendían la gracia de Dios y sabían cómo recibirla.

Podemos pensar en lo que es la gracia de dos maneras. En primer lugar, la gracia es el favor inmerecido de Dios, y todos necesitamos esto diariamente. En segundo lugar, gracia es la capacidad y el poder de Dios para ayudarnos a hacer cualquier cosa que necesitemos hacer en la vida. Puede hacer que cosas imposibles se vuelvan posibles y que cosas difíciles sean fáciles. Me gusta definir la gracia de esta forma: gracia es el favor inmerecido de Dios y su poder que nos capacita para hacer con facilidad lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos con ninguna cantidad de esfuerzo o empeño.

¿Está usted disfrutando de una vida llena de paz? Si no, podría ser porque aún no ha aprendido la importancia de vivir por la gracia de Dios. Nuestra salvación llega por la gracia mediante la fe en Cristo (Efesios 2:8), y “por gracia” es también la forma en que debemos aprender a vivir nuestra vida cotidiana si queremos tener paz. Jesús dijo claramente que apartados de Él no podemos hacer nada (Juan 15:5), y sin embargo la mayoría de nosotros intentamos hacer algunas cosas durante mucho tiempo antes de rendir finalmente nuestros esfuerzos carnales y aprender a recibir gracia (el poder y la capacidad de Dios) para todo lo que hagamos.

Por muchos años yo estuve frustrada, y me esforzaba intentando cambiarme a mí misma, cambiar a otros y cambiar las circunstancias que ahora me doy cuenta que solo Dios podía cambiar; por lo tanto, no tenía paz. Mientras más he aprendido a vivir por gracia, más he disfrutado de paz.




Bendiciones espirituales

Efesios 1:3

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

Este maravilloso versículo nos dice que ya hemos sido bendecidos con las bendiciones espirituales que están disponibles de parte de Dios. Las bendiciones espirituales son distintas de las bendiciones materiales. Una persona puede tener una gran riqueza material y estar en el escalón más alto en la escalera del éxito del mundo, y a la vez estar en bancarrota cuando se trata de las bendiciones espirituales como salvación, paz, gozo, satisfacción, contentamiento, tener una buena relación con Dios, sabiduría y verdadero poder espiritual.

Dios ha provisto todo lo que necesitamos, y sin embargo, a menudo malgastamos años de nuestras vidas intentando obtener cosas que significan mucho menos de lo que ya es nuestro de parte de Dios. Estas bendiciones espirituales son nuestras como hijos de Dios. Son nuestras posesiones presentes, pero tenemos que preguntar: ¿hemos poseído nuestras posesiones? A lo que me refiero con esto es que, sin importar lo que Dios haya provisto para nosotros, sus dádivas no nos ayudarán a menos que las recibamos por fe. Recibimos por fe creyendo en las promesas de Dios. Por ejemplo, Dios nos ha prometido sabiduría y gozo. ¿Cree usted que tiene sabiduría? ¿Cree que el gozo ya está residiendo en su espíritu, o está intentando encontrar gozo en cosas que no tienen la capacidad de darle nunca un verdadero gozo?

Yo tengo una casa, y tiene muchas cosas buenas dentro. También tengo una llave de mi casa, la cual me da acceso a todas las cosas que hay dentro. Pero si no uso la llave, las cosas que hay dentro de la casa no me harán ningún bien. La llave para todas las cosas buenas (bendiciones espirituales) que Dios ya ha provisto es creer que nos pertenecen. Podemos vivir con una fe como la de un niño que simplemente acepta lo que Dios dice sin necesitar una prueba física. La fe es la prueba de las cosas que esperamos y la evidencia de su realidad (véase Hebreos 11:1).

Mientras más nos damos cuenta de lo que Dios ya ha hecho por nosotros mediante Jesús y mientras más recibimos esas cosas por fe, más podemos disfrutar verdaderamente de la vida. Nuestra vida real no se encuentra en nuestras circunstancias, sino en nosotros. Jesús dijo que el reino de Dios está en nosotros (Lucas 17:21). Esto significa que nunca accederemos a las bendiciones espirituales y las cosas de Dios mirando al entorno exterior o los recursos; las encontraremos en nuestro corazón.

Intente levantarse cada mañana y pensar: Tengo en mi interior todo lo que necesito para tener un día maravilloso, porque Dios ya me ha bendecido con toda bendición espiritual que hay disponible en el ámbito celestial. Descubrirá que este tipo de pensamiento es mucho mejor que intentar todo el día encontrar algo que le haga feliz y después decepcionarse al final de cada día porque de algún modo lo que pensaba que quería le esquivó una vez más.




Amado, escogido, adoptado y aceptado

Efesios 1:4-6

… según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.

Todos queremos ser escogidos. ¿Recuerda cuando era pequeña y quería que le escogieran para entrar en el equipo de danza, el grupo de animadoras o un equipo deportivo? Yo sí, y el temor a no ser escogida, lo cual significaba ser rechazada, era algo agónico. Quizá usted no fue escogido para el equipo deportivo, el ascenso en su trabajo o el grupo de alabanza de su iglesia, pero Dios quiere que sepa que Él le ha escogido. Cualquiera que crea en Él, nunca será rechazado. Saber que somos escogidos por Dios nos da confianza para vivir la vida con osadía y sin temor.

A menudo oímos los términos elección y predestinación en relación con estos versículos. Esto es sencillo de entender si lo vemos apropiadamente.

Dios planeó nuestra salvación y redención desde la fundación del mundo. Él sabía que el hombre pecaría, pero Dios nunca se queda sin un plan y un remedio adecuado para solucionar cualquier problema. Él planeó en el cumplimiento del tiempo enviar a Jesús, su único Hijo, en pago por nuestros pecados. No podemos aceptar mérito alguno por nuestra salvación. Dios planeó, Jesús pagó, y nuestra parte es tan solo creer y recibir.

Alguien le preguntó a un niño si había encontrado a Jesús. Este respondió: “No sabía que se había perdido, pero yo sí lo estaba, y Él me encontró”. Una y otra vez, se habla de los creyentes como escogidos de Dios. Deje que esta realidad se grabe en su alma: ¡ha sido escogido! Dios le quiere. Le acepta. Le ha adoptado.

La Palabra de Dios nos enseña que, aunque nuestra madre y nuestro padre nos rechacen, Dios nos tomará y adoptará como sus hijos (Salmos 27:10). Este versículo ha sido de mucho ánimo para mí porque mis padres naturales no me amaron como debían. Su rechazo me dejó con un alma herida y con una conducta disfuncional, pero saber que Dios me escogió, me adoptó y que me ama incondicionalmente ha traído a mi vida sanidad y plenitud. Esa misma sanidad está disponible para cualquiera que la reciba.

Además de escogernos, Dios también predeterminó amarnos. Antes de que usted o yo llegásemos al planeta tierra, Dios ya había decidido amarnos con un amor perfecto e incondicional. No tenemos que ganarnos el amor de Dios, ya que nos lo da como un regalo, gratuitamente.

¿Ha escogido Dios a algunas personas y a otras no? ¡Por supuesto que no! Su gracia está disponible para todos, pero tristemente, algunos rehusarán recibirla. H. A. Ironside contó esta pequeña historia en su comentario expositivo de Efesios:

Cuando a un hermano le pidieron una vez que explicara la doctrina de la elección, dijo: “Bueno, es así, el Señor votó por mi salvación; el Diablo votó por mi perdición; y yo voté con el Señor, así que fuimos mayoría” (H. A. Ironside, Ephesians: An Ironside Expository Commentary [Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1937; repr. 2007], p. 19).

Genre:

  • Joyce's new biblical commentary will afford a reservoir of wisdom . . . . I am sure generations to come will greatly benefit by this resource.—Jack W. Hayford Chancellor Emeritus, The King's University, Southlake, Texas
  • Joyce's new series demonstrates that she writes as interestingly and beautifully as when she speaks. Her ability to apply truth to where people are in their daily lives is often sealed with a touch of brilliance. Caution: be prepared for your life to change after you read these commentaries.—Dr. R. T. Kendall, senior minister of Westminster Chapel for twenty-five years, international speaker, and bestselling autho

On Sale
Mar 5, 2019
Page Count
176 pages
Publisher
FaithWords
ISBN-13
9781546013310

Joyce Meyer

About the Author

JOYCE MEYER is a #1 New York Times bestselling author and one of the world’s leading practical Bible teachers. Her broadcast, Enjoying Everyday Life, airs daily on hundreds of television networks and radio stations worldwide. Joyce has written nearly 100 inspirational books. Bestsellers include God Is Not Mad at You; Making Good Habits, Breaking Bad Habits; Living Beyond Your Feelings; Power Thoughts; Battlefield of the Mind; and The Confident Woman. Joyce holds conferences throughout the year, speaking to thousands around the world.

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